Cómo combatir el fracaso escolar

Imagen: NMCIL ortiz domney

¿Qué es el fracaso escolar?

El fracaso escolar es uno de los problemas con mayor relevancia social en España. La tasa de fracaso escolar en España (31,2%) supera con mucho a la media europea (14,4%).

Cuando hablamos de fracaso escolar nos estamos refiriendo a "los alumnos que no alcanzan satisfactoriamente los objetivos planteados en la educación obligatoria". La consecuencia más extrema de este problema será el abandono escolar o la no titulación.

Factores que explican la alta tasa de fracaso escolar en nuestro país

Antes de comenzar a analizar los factores que pueden explicar la alta tasa de fracaso escolar en España es importante recordar que la actual sociedad es la sociedad del aprendizaje y del conocimiento. La velocidad de los cambios tecnológicos hace patente la necesidad de formar unos trabajadores con una gran capacidad de aprendizaje ya que habrán de seguir formándose durante toda su vida laboral.

A la hora de analizar los factores que explican el fracaso escolar hay que tener en cuenta diversos niveles: social, familiar, el sistema educativo y el propio alumno.

En el nivel social hay que considerar que en la sociedad actual hay altas tasas de paro entre profesionales ampliamente formados, lo que incide en la motivación hacia la formación de los jóvenes. Por otra parte los alumnos de contextos socioculturales desfavorecidos tienen un riesgo mayor de fracaso escolar (Tiana 2002). Además, en el caso de nuestro país hay que considerar la alta tasa de alumnado inmigrante (con las dificultades de adaptación que eso conlleva).

En el nivel familiar las expectativas de los padres sobre el futuro académico de sus hijos, la actitud de los padres ante la formación, la comunicación padres-hijos, el refuerzo de hábitos lectores y el apoyo al estudio, las actividades culturales realizadas en familia… son factores que pueden actuar como factores de riesgo o protección en el fenómeno del fracaso escolar.

En cuanto al nivel educativo todas las medidas que favorecen una mayor flexibilidad del método de enseñanza, enfatizando el aspecto práctico y la adquisición de estrategias y destrezas de aprendizaje, y un mayor conocimiento de las dificultades específicas de los alumnos ayudarán a reducir los índices de fracaso escolar.

Por último, en el nivel del propio alumno encontramos variables que pueden explicar el fracaso escolar como: la baja capacidad, los problemas emocionales y de salud, una historia de experiencias negativas en la escuela, un bajo autoconcepto académico, las posibles dificultades específicas de aprendizaje, una motivación baja y falta de esfuerzo.

No obstante, hay que señalar que la motivación y el esfuerzo de un alumno no pueden considerarse al margen de su experiencia educativa, su entorno social y familiar.

¿Qué podemos hacer como padres para prevenir el fracaso escolar?

El entorno familiar será clave a la hora de prevenir el fracaso escolar. Aunque las pautas de intervención específicas dependerán del joven en concreto, sus dificultades y circunstancias aquí vamos a hablar de unas pautas comunes de acción para prevenir el fracaso escolar.
  1. Tomar una actitud positiva ante la escuela y la formación, reconocer e inculcar a nuestro hijo la importancia de la formación de cara al futuro.
  2. Tener unas expectativas adecuadas en cuanto al futuro formativo de mi hijo. Si pienso que mi hijo es torpe, es vago, no conseguirá llegar al bachillerato… acabará interiorizando estas etiquetas negativas en forma de rol y se cumplirán.
  3. Apoyar a mis hijos en la realización de tareas para casa y en el estudio, aunque ellos deben ser capaces de realizarlas de manera autónoma.
  4. Asociar el estudio y el trabajo a algo positivo (nuestra atención, compañía, frases de ánimo). No usar nunca los deberes como castigo.
  5. En adolescentes: estar disponible cuando mi hijo me pida ayuda, no convirtiendo el hacer los deberes en una fuente de conflicto si no en un momento de contacto.
  6. Valorar no sólo el resultado final si no el esfuerzo invertido y los avances que se han ido consiguiendo. Si sólo se refuerza el hecho de aprobar o suspender los niños con más dificultades verán como su esfuerzo no ha tenido ninguna recompensa y se desmotivarán de cara al siguiente examen.
  7. Reforzar desde el hogar los hábitos lectores, la curiosidad por conocer y experimentar con la realidad circundante, las actividades culturales… otras formas de acercarse al conocimiento y de aprender.
  8. Si se siguen todas estas pautas se conseguirá un aumentar la motivación hacia el estudio por parte de los hijos.
Por último, hay que mencionar la importancia de la coordinación familia-escuela. Para poder prevenir el fracaso escolar hace falta que ambas vayan en una misma dirección, que exista un diálogo fluido entre las dos canalizado a través de los tutores y que compartan la información relevante para apoyar a los menores. Sólo así se conseguirá que las medidas sean realmente eficaces y que el mensaje que reciben los alumnos sea coherente y firme.