Otra forma de dar francés

Los idiomas siempre han sido una de las prioridades de la educación, puesto que, en un mundo globalizado, es casi imposible afrontar el futuro si careces de una base políglota.

Por ello, desde el colegio, centran sus prioridades en dos lenguajes históricamente importantes y que abren las puertas al mercado; el inglés y el francés.


En este caso, quiero centrarme en el francés, una de las lenguas más bonitas del mundo, que suenan amenas y seductoras, pero que resultan complicadas para aprender.

Hay muchas maneras de dar la asignatura, pero en clase siempre se opta por la más amena, la que enganche al alumno al idioma. Es por eso que, evaluación tras evaluación, preparamos proyectos en grupo que luego ayudan a subir la nota media, cosa que, de cara al final de curso, nos viene bien a todos.

Aparte de un proyecto en el que había que incluir la invitación a una fiesta, este año hemos hecho dos más. Uno, un dossier de postales con las que mejoramos notablemente el vocabulario de los viajes y las vacaciones y el último, un cartel publicitario.

El objetivo de este último era desarrollar toda la sección de gramática y de vocabulario de la evaluación más importante, la tercera, nudo gordiano del curso. En función del trabajo en clase y la presentación de la obra, subía de una manera u otra la calificación de la evaluación nombrada.

Y lo cierto es que se han visto maravillas; desde cursos de defensa personal hasta clases para aprender idiomas, pasando por un sinfín de proyectos educativas, un tarot y marcas de comida. En definitiva, toda una calle con propaganda resumida en la clase.

Nona, profesora de francés, afirma que "estos trabajos sirven para descansar un poco de tantas clases duras, pero sin perder nivel, con el objetivo de mejorar de una manera entretenida".

Todas estas clases nos enseñan que el francés se puede dar de mil maneras, pero la mejor, es la de optar por la diversión.


Fernando Salas
Alumno de 2º de E.S.O.