Prácticas de laboratorio en Bachillerato

Los libros de texto están bien, pero ninguna vacuna, ningún avance tecnológico y, en definitiva, ningún descubrimiento se ha hecho con un libro de texto. Es en los laboratorios donde la ciencia crece y, a veces, en esta burbuja de conocimiento aislada del mundo exterior que es un colegio parecemos alejarnos demasiado de esta realidad. Por eso, es tan importante saber lo que es una célula como saber enfocarla con un microscopio.

Los alumnos de 1º de Bachillerato estamos descubriendo por primera vez esa parte de la ciencia que es complementaria a la teoría y tan importante como esta. Como buenos novatos, hemos empezado viendo muestras ya preparadas con el microscopio. Hasta ahí todo sencillo. Nunca hubiera pensado que la dificultad residía en preparar una buena muestra.

De esto también hemos hecho prácticas, que por supuesto no fueron tan exitosas al principio, aunque al final no resultaran un fracaso. ¿Y para qué nos ha servido? Sencillo: para que ya nadie tenga que venir a enseñarnos lo básico la próxima vez que pisemos un laboratorio, ya sea en la universidad, o directamente en el mundo laboral. Esto es, aunque no lo parezca, un detalle importante, de esos que son sutiles, pero necesarios.

Por otro lado, hacer prácticas en el laboratorio también es en cierto modo una motivación, como abrir una ventana a nuestro posible futuro y echar un vistazo, para luego retomar nuestros estudios con un objetivo a la vista. Quién sabe si algún alumno de primero ha entrado por primera vez en un laboratorio e instantáneamente ha sentido que ese era su sitio, o ha visto esos “paisajes” extraños y misteriosos a través del microscopio y ha decidido que eso es lo que de verdad le interesa. Por todo esto me parece importante invertir algo de tiempo en ir al laboratorio, familiarizarse con lo principal, y descubrir cómo ha ido creciendo la ciencia.

Gonzalo Gómez Bauza.
1º C de bachillerato.