Educar el Corazón

Cuenta Ángeles Ramos, fundadora de la asociación “Ángeles Urbanos”, que su juventud estuvo marcada por dos hechos que le sucedieron a los 19 años en un espacio muy breve de tiempo. El primero, recién licenciada en Magisterio, cuando después de obtener unas magníficas calificaciones en la Universidad empezó a ser conocida como “cerebro con patas”. El segundo, ese mismo verano, cuando acabó la Universidad y conoció a la Madre Teresa de Calcuta. “Tenía los conocimientos”, dice Ángeles, “pero me faltaba la vida”.

Ángeles tuvo la amabilidad de pasar por los micrófonos de Radio CRC y compartir un programa muy emotivo con nuestros reporteros Javier y Nacho de 2º de ESO

El viernes 10 de marzo tuvimos la fortuna de acoger en nuestro Colegio a esta burgalesa de 70 años, que derrocha pasión y energía. Dedica todo su tiempo y todos sus recursos a ayudar a los más necesitados a través de su fundación. Los alumnos de 1º de Bachillerato escuchaban emocionados el relato de su experiencia en la India y su encuentro con la Madre Teresa. “Fue mi mejor máster, porque ella me enseñó lo más importante: aprender a conmoverme ante las personas que tenía delante de mí. Me dio la capacidad de enternecerme y amar al prójimo. Aprendí que la verdadera felicidad nace del contacto con la realidad”.

En la educación, a menudo se habla de nuevas teorías o nuevos modelos, que con sus aportaciones han enriquecido las fuentes de innovación pedagógica. En los últimos 10 o 15 años, hemos recibido aportaciones muy interesantes desde el campo de la psicología, la sociología o las neurociencias. Sin embargo, un concepto que se ha mantenido frente a las diversas tendencias o corrientes es la educación en valores. Contrariamente a lo que a veces se suele afirmar, los valores no se pueden inculcar, sino proponer o transmitir, ya que, en último término, los valores dependerán de la libre elección que haga cada alumno. Por consiguiente, si de verdad queremos educar en valores, nada es tan esencial como el buen ejemplo. En este sentido, la ejemplaridad de Ángeles, su humildad, su sencillez y su amor incondicional, a mi modo de ver, tuvieron más valor que 20 clases teóricas.

Lo importante –decía un padre en las pasadas charlas de orientación vocacional- es ser buena persona, porque eso hará posible que seas un buen profesional. Al revés, es casi imposible”. Me alegra que nuestro CRC tenga clara esta premisa. Todos los grandes maestros de la historia sabían que no bastaba con educar la inteligencia, sino que lo fundamental era educar el corazón.

Alejandro Roldán
Tutor 1º Bachillerato